Ficha técnicaTítulo original: Moon
Dirección: Duncan Jones
Dirección: Duncan Jones
Guión: Nathan Parker
País: Reino Unido
Año: 2009
Duración: 97 min.
Género: Drama, Thriller, Intriga, Ciencia ficción
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry,Robin Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong
La soledad multiplicada
Una de las obras cinematográficas más valoradas de 2009 es de Duncan Jones, Moon, que ha conseguido ser galardonada como mejor película en el festival de Sitges y también como mejor película británica independiente de 2009.
Duncan Jones se ha llevado el premio Douglas Hickox.
Todo este palmarés no es casualidad, y es que la película es una de las mejores que he visionado en este año.
Moon trata sobre realidades no muy lejanas a nosotros. podría decir que corresponde al género de ciencia ficción, aunque dentro de algunos años, esta afirmación no sería válida, al igual que pasa con ciertas películas futuristas de años atrás.
Moon es una experimentación en la cara oculta de la luna, donde se encuentra una base espacial en la que podemos ver los límites científicos de lo humano.
El filme trata sobre un astronauta, Sam Bell, que trabaja y vive solo en una base lunar. Cuando quedan dos semanas para volver a la Tierra y cumplir su misión espacial tras tres años habitando dicha base, parece que algo no funciona, y es que le espera una visita muy peculiar: él mismo.
Este tema también es tratado en la película La isla (Michael Bay, 2005). Se ve claramente la influencia sobre la historia de la clonación humana clandestina, para beneficio de determinadas personas (en este caso tráfico de órganos, en el caso de Moon, trabajo).
Los personajes de ambas cuentan con implantes en el cerebro, para aportar más realismo al ser, para conocer y saber cuál es su función, para ser sirviente de altos cargos o de la sociedad.
En estos casos y tomando como ejemplo el filme Inteligencia artificial (Steven Spielberg, 2001) se introducen elementos sentimentales en estos seres: sufren, ríen, lloran. Por ello, las películas de esta índole suponen una crítica a la comercialización de PERSONAS para un determinado objetivo.
Volviendo a Moon, la interpretación del protagonista consigue transmitir la crisis de identidad y la incomprensión que puede provocar la multiplicación de un mismo ser.
Apenas hay actores secundarios, el más destacado es una máquina que se comunica con él y le ayuda, además de controlar que todo esté correcto y no se descubra nada. Este secundario aporta cierto sentimentalismo, pues hay un juego constante entre la relación hombre-máquina-sentimiento.
Los planos son de tipo estándar, los colores blancos y grisáceos, que aportan frialdad. Apenas hay música, aunque sí algunos sonidos de índole futurista.
El estilo de la película, como vemos, es austera, pero el contenido está lleno de situaciones extremas sentimentalmente hablando.
En definitiva, una película para ver, en la que dirección, guión e interpretación consiguen su clímax cinematográfico.







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