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¡Bienvenidos! Este blog está dedicado a críticas de cine de todos los géneros y épocas. Espero que lo disfruten.

Bienvenidos a Zombieland



Ficha técnica

Título: Bienvenidos a Zombieland
Título original: Zombieland
Dirección: Ruben Fleischer
País: Estados Unidos
Año: 2009
Género: comedia, acción, terror
Duración: 88 minutos
Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone,
Abigail Breslin, Amber Heard, Bill Murray, Dereck Graf.



Chispa de humor… y de sangre

Ya desde hace algunas décadas hemos asistido al cine de terror y al subgénero de los zombies, bastante presente en nuestras pantallas. Es un género que ha atraído siempre a las masas, sobre todo a los adolescentes, amantes del terror y la violencia explícita, pero también del humor.
En los últimos años podemos apreciar un híbrido en los géneros cinematográficos, y un ejemplo de ello es Bienvenidos a Zombieland, una interesante mezcla entre violencia, terror, acción y comedia romántica, en el que los golpes humorísticos brillan por sí solos.
Se trata del primer largometraje de Ruben Fleischer, que ha logrado convertirlo en el más taquillero dentro del género de zombies, superando incluso a Shaun of Death. El cineasta ha rodado anteriormente algún que otro corto, dejando claro que su especialidad es la comedia.
La película, recientemente galardonada con el premio del público en el Festival de Sitges 2009 y con el premio Saturn 2010, gira en torno a Columbus (Jesse Eisenberg), que ha logrado sobrevivir a una plaga de zombies imperante en Estados Unidos. Desde el comienzo, el protagonista establece una serie de normas para no ser uno de ellos. Mientras camina a través de un paisaje desolado en búsqueda de sus padres, se encuentra con otros supervivientes que se convertirán en su familia.
Los nombres de los personajes corresponden a lugares, como Colombia, Wichita, Tallahassee o la excepción Little Rock. No pasa así con Bill Murray, interpretado por sí mismo en una de las mejores escenas de la película.
La historia no deja de ser la típica de chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chica pasa de chico, chico se convierte en héroe. Aún así, es una película para pasar un buen rato y a pesar de sus escenas sangrientas, las risas están garantizadas.
En algunos momentos de violencia extrema, Fleischer nos hace recordar películas como Resident Evil o Planet Terror, también pertenecientes al género de terror, aunque sus influencias más importantes provienen de las películas Zombies Party y Shaun of Death, abandonando el humor inglés y optando por el americanismo más puro.
La interpretación y el maquillaje de cada uno de los extras, los movimientos de los zombies enfermos de sangre, los efectos especiales, la filmación en digital y los escenarios son de sobresaliente con una capacidad de humor negro que no he visto nunca en este tipo de filmes.
Estamos ante el prototipo de cine sangriento con efectos especiales abundantes y conseguidos. Las reglas de Columbus están insertadas en la historia mediante letras físicas que aportan una estética original.
Algunos pensarán que se trata de una americanada más, con su publicidad latente, como es el caso de los pastelitos “Twinkie”, muy famosos en Estados Unidos, y víctimas de la obsesión de uno de los personajes principales. Pero la imaginación del guión, la originalidad y la diversión que ofrece compensa. Espero la segunda parte.





Una educación...


Ficha técnica


Título: Una educación
Título original: An education
Dirección: Lone Scherfig
Guión: Nick Hornby
País: Reino Unido
Año: 2009
Duración: 95'
Género: Drama
Reparto: Carey Mulligan, Olivia Williams, Alfred Molina, Cara Seymour, William Melling


...para la vida



Una educación es el filme que ha revolucionado el cine inglés de los últimos años. Gracias a la directora danesa Lone Scherfig, amante del cine dogma, podemos visionar esta película llena de reflexiones y de encrucijadas de decisiones vitales.

Se trata de un filme independiente que ha alcanzado una meta muy alta con la nominación de Mejor película, guión y actriz en los premios Oscar. No sólo eso, también salió airosa de los premios BAFTA (premios de la Academia británica de cine y TV) y no es casualidad todos estos reconocimientos, la película lo merece.

La película, según Scherfig es el resultado de la fusión de la novela Jane Eyre, de Charlotte Brönte, las memorias de la periodista Lynn Barber y el guión de Nick Hornby.

Contextualizando: estamos en el Londres de principios de los 60, al comienzo de leves revoluciones culturales y juveniles, cuando Jenny va a experimentar un gran cambio en su vida, cuestionándose sus prioridades.

La ambientación, el ritmo anrrativo, la sorprendente interpretación de una debutante Carey Mulligan y del resto del reparto, todo en su conjunto contribuye al nacimiento de una obra entrañable y dulce, pero a la vez amarga y triste, que lleva al espectador a hacerse preguntas de lo más profundo de su persona.

Al final queda la moraleja, pero no hay que olvidar su magnífico inicio con esos gags cómicos o el cameo de Emma Thompson.

Algunos dirán que Scherfig no ha escatimado en edulcorantes, pero ese pegote de azúcar no empalaga la trama que hace partícipe al espectador de las problemáticas de la vida social de mitad del siglo anterior.

El inglés que subió una colina y bajó una montaña


Ficha técnica


Título: El inglés que subió una colina y bajó una montaña
Título original: The Englishman Who Went Up a Hill But Came Down a Mountain
Dirección/ Guión: Christopher Monger
Año: 1995
País: Reino Unido
Género: Comedia
Reparto: Hugh Grant, Tara Fitzgerald, Colm Meaney, Ian McNiece, Ian Hart, Kenneth Griffith



Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña

El director y guionista Christopher Monger, en su tercera película y abriéndose paso al cine, presenta una comedia que a juzgar por el título parece ser absurda, pero que ha conseguido una trama original y divertida.

Basada en hechos reales, es una historia que contó a Monger su propio abuelo. Es la historia de Mr Anson y el motivo de por qué todos le llamaban El inglés que subió una colina y bajó una montaña.

En 1917, con la Primera Guerra Mundial como telón de fondo y revueltas entre Gales e Inglaterra, dos cartógrafos llegan al pueblo de Fynnon Garw enviados por el gobierno inglés para elaborar el nuevo mapa del País de Gales. Los habitantes rinden culto a su pequeño pueblo, sobre todo a "la primera montaña de Gales", ignorando por completo que se trata de una colina.

Este motivo traumatiza de manera alarmante a los personajes, ya que su "montaña" es lo más preciado que tienen y por ello no dudan en retener a los cartógrafos para buscar una solución a este error de la naturaleza.

A pesar de ser una buena comedia con un guión fantástico, la realización decepciona un poco. El ritmo de la película no es del todo dinámico, al igual que generalmente suelen ser las cintas europeas (aunque caracterizadas por su gran profundidad narrativa), pero se compensa con los golpes humorísticos que hacen que el visionado, aunque se haga pesado, merezca la pena.

Cuenta en el reparto con un joven Hugh Grant, que protagoniza uno de sus primeros éxitos (tras Cuatro bodas y un funeral) antes de ganarse al público femenino con papeles del típico inglés romántico (Notting Hill, Tú la letra y yo la música). Interpreta a un personaje dulce, nervioso y un poco torpe, parecido al resto de los personajes de su filmología.

La banda sonora es una de las mejores que he escuchado, Stephen Endelman se supera en cada composición y en este caso sabe contextualizar la música con rasgos celtas propios de la música tradicional de Gales. Esta ambientación acompañada de la magnífica fotografía de Vernor Layton hacen de esta obra un regalo para los sentidos estéticamente hablando.

Es una película digna de conservar en cualquier hogar, puesto que va dirigida a cualquier tipo de público por su simplicidad en la trama pero sus ingeniosos toques de humor que divertirán a todos.

Lucía y el sexo


Ficha técnica
Título: Lucía y el sexo
Dirección: Julio Médem
Producción: Ana Cassina
Guión: Julio Médem
Música: Alberto Iglesias
Reparto: Paz Vega, Tristán Ulloa,
Najwa Nimri, Daniel Freire, Javier cámara.

Contemplando la luna



Julio Médem, tras dirigir películas como Los amantes del Círculo Polar, La Ardilla roja o Vacas, presenta una de las películas más comentadas de su carrera. La cinta ha sido premiada con La Navaja de Buñuel a la mejor película española de 2001 y dos premios Goya (Mejor actriz revelación: Paz Vega; Mejor Banda sonora: Alberto Iglesias).

Lucía y el sexo es un drama en el que sueños, ilusiones y pensamientos se turnan con lo real. Aunque está rodada en la isla de Formentera, la historia alterna Madrid con Malta, que serán los dos lugares en los que tiene lugar el complejo entramado.

El filme trata sobre una camarera madrileña que se enamora de un escritor. Desde el momento en que se encuentran, la historia entra en una serie de tramas exageradamente forzadas, en las que todos se conoce y giran en torno al personaje de Luna (la hija secreta del escritor), cuya representación no es sólo física sino simbólica, pues desde el principio se le da importancia a la luna llena y al mar como símbolo de feminidad y fertilidad.
Este símbolo se opone al sol (Lorenzo), que podemos identificar con una canción permanentemente presente en la película (Un rayo de sol).

Ya con sus obras anteriores, el director nos muestra su interés por el destino y las casualidades y por los recursos estilísticos. No es bueno abusar de ellos, porque al final se obtienen resultados poco creíbles y la obra queda demasiado barroca.

Esto es lo que ha pasado con esta cinta. A través de las líneas escritas en un ordenador se va dando forma a una historia que no tiene mucho sentido si no se presta excesiva atención, y es que requiere una concentración que cansa al espectador por sus numerosos simbolismos y elipsis espaciotemporales como estructura compleja que incitan a dejar de visionar casi desde el principio.

Los personajes tampoco invitan a un disfrute de la película, la interpretación deja mucho que desear y el conjunto del filme no está a la altura de otras películas del cineasta vasco.

Las escenas de sexo están injustificadas dentro de la trama, lo que lleva a pensar que un cineasta como Médem, que alardea de su "cine de autor", no busca otra cosa que comercializar con sus obras.

La iluminación a veces quema las imágenes, otras escenas están demasiado oscuras... En general la atmósfera es fría, excepto en la isla, en la que el agua desempeña un papel fundamental.

Lo único que salva la película es la banda sonora, merecidamente premiada con un Goya, sencilla y bien insertada en cada escena, en la que el solo de violín es protagonista en la mayoría del tiempo.

Para concluir, es una película poco atrayente que no ha estado a la altura de lo que muchos esperaban.




C.R.A.Z.Y


Ficha técnica:

Título original: C.R.A.Z.Y
Dirección: Jean Marc Vallée
País: Canadá
Año: 2005
Duración: 125'
Género: Drama, comedia
Reparto: Michel Côte, Marc-André Grondin,
Danielle Proulx, Émile Vallé,
Maxime Tramblay, Pierre-Luc Brillant,
Alex Gravel, Felix- Antoine Despatie.


La locura de ser homosexual


No son pocos los cineastas que han tratado el tema de la homosexualidad, y es que es un "problema" que ha existido desde tiempos antiguos y al que se le ha dado mucha importancia a la hora de las persecuciones, discriminaciones y repulsión.


No es una excepción el tratar este tema en el cine, cuyo apogeo tiene lugar en la década de los 80 con películas como "Ventanas", "El fan" o "A la caza".

Jean Marc Vallée se hace destacar de una forma alternativa en el cine canadiense en su cuarta película, completamente respaldada en e lFestival de Cine de Gijón. Jean Marc ha querido transmitir que aún en estos tiempos no es fácil aceptar la homosexualidad dentro del seno de una familia.

CRAZY son las iniciales de los nombres de cinco hermanos pertenecientes a la familia Beaulieur, en la que la religión juega un papel elemental. Uno de ellos, Zachary, es el protagonista de la historia, que narra los veintipico primeros años de su vida.

Nacido el 25 de diciembre de 1960, la película centra ese día como eje temporal en el que se celebra la misa del gallo y la posterior fiesta de Navidad.

Al coincidir el día del nacimiento de Cristo, con el de Zachary, su madre cree en sus dones para curar a la gente. En cambio, su padre siente rechazo y no tolera dichas creencias.

Mediante la voz en off se van dejando ver los pensamientos de Zachary, que tras la desesperación de no ser aceptado en su familia, parte a Jerusalem, ciudad donde tiene conexiones físicas con su madre a pesar de la distancia que los separa: sienten dolor y malestar simultáneamente.
Al volver, su hermano muere por una sobredosis de droga.

El vestuario es algo estrafalario en los hermanos, en contraste con la vestimenta recatada de los padres. Las escenas se contraponen entre altos coloridos y los grises familiares, como reflejo del malestar de Zachary cuando se encuentra en su casa y cuando no está.

Aunque el reparto no es especialmente brillante, la película consigue reflejar muchos problemas sociales, todos los personajes están unidos por la búsqueda del amor y la felicidad.

La fantasía del protagonista se alterna con la realidad formando un filme conmovedor, con golpes divertidos y alocados, un filme reflejo de una sociedad lejana, pero a la vez cercana a la nuestra.







Tu nombre es Mariola...





Ficha técnica


Título original: Masz na imie Justine
Duración: 97 minutos
Dirección: Franco de Peña
Interpretación: Jale Arikan, Elizabeth Bruck, Malgorzata
Buczkowska, Jean-Marc Calderoni, Mathieu Carriére, Anna Cieslak, Katarzyna Cygler, fréderic Frenay, Arno Frisch, Marciej Kozlowsky,Nedjad Kurtagic.

...Y tu objetivo es escapar




Franco de Peña nos sorprende con esta sobreecogedora historia: Tu nombre es Justine (Masz na imie Justine, 2005) trata sobre la esclavitud sexual de las mujeres a través de las mafias.

Tras haber dirigido obras como El porvenir de una ilusión (1997) o Amor en concreto (2003), nos trae este filme lleno de violencia extrema hacia la mujer.

El nombre de Justine hace referencia a la obra literaria de Marqués de Sade: Justina y los infortunios de la virtud, donde encontramos evidentes señas de violencia sexual y utilización de la mujer como posesión del hombre de manera denigrante.

Desde estas lineas quiero pedir perdón, he sido incapaz de mantener los ojos abiertos durante toda la película, incapaz de ver y de oír ciertos momentos por los que pasa la protagonista a lo largo del filme. Todo crítico ha de intentar ser honesto, y he aquí mi sinceridad.
Aún así, explicaré detalladamente mi juicio sobre la estética y demás recurso percibidos durante el visionado.

La obra nos expone la historia de Mariola, una chica joven que decide ir con su novio Artur a Europa para trabajar. Al pasar por Alemania le esperan unos hombres que no durarán en destrozarle la vida: encerrarla en un apartamento y violarla de forma continuada y prostituirla no es suficiente, cambian su nombre y su identidad.

En unas condiciones infrahumanas, Mariola intenta suicidarse al borde de la locura., pero se ve impedida por los mafiosos, sus dueños.

Como he dicho antes, la película trata sobre el ocultamiento de la identidad, de nombre y de físico mediante pelucas y maquillaje.

La angustia y el sufrimiento, la locura, el delirio, todos estos elementos, parte de la óptima interpretación de Anna Cieslak, hacen vivir el visionado de una forma intensa y realista.

Los espacios que invaden la película son grises, apenas acompañados con música, es el reflejo de la triste historia de Mariola.

No la recomiendo a personas que no estén preparadas para ver imágenes fuertes de extrema violencia, aunque de vez en cuando es necesario concienciarnos de lo que pasa en nuestra sociedad.







Moon


Ficha técnica


Título original: Moon
Dirección: Duncan Jones





Guión: Nathan Parker
País: Reino Unido
Año: 2009
Duración: 97 min.
Género: Drama, Thriller, Intriga, Ciencia ficción
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry,Robin Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong






La soledad multiplicada



Una de las obras cinematográficas más valoradas de 2009 es de Duncan Jones, Moon, que ha conseguido ser galardonada como mejor película en el festival de Sitges y también como mejor película británica independiente de 2009.
Duncan Jones se ha llevado el premio Douglas Hickox.

Todo este palmarés no es casualidad, y es que la película es una de las mejores que he visionado en este año.

Moon trata sobre realidades no muy lejanas a nosotros. podría decir que corresponde al género de ciencia ficción, aunque dentro de algunos años, esta afirmación no sería válida, al igual que pasa con ciertas películas futuristas de años atrás.

Moon es una experimentación en la cara oculta de la luna, donde se encuentra una base espacial en la que podemos ver los límites científicos de lo humano.

El filme trata sobre un astronauta, Sam Bell, que trabaja y vive solo en una base lunar. Cuando quedan dos semanas para volver a la Tierra y cumplir su misión espacial tras tres años habitando dicha base, parece que algo no funciona, y es que le espera una visita muy peculiar: él mismo.

Este tema también es tratado en la película La isla (Michael Bay, 2005). Se ve claramente la influencia sobre la historia de la clonación humana clandestina, para beneficio de determinadas personas (en este caso tráfico de órganos, en el caso de Moon, trabajo).

Los personajes de ambas cuentan con implantes en el cerebro, para aportar más realismo al ser, para conocer y saber cuál es su función, para ser sirviente de altos cargos o de la sociedad.

En estos casos y tomando como ejemplo el filme Inteligencia artificial (Steven Spielberg, 2001) se introducen elementos sentimentales en estos seres: sufren, ríen, lloran. Por ello, las películas de esta índole suponen una crítica a la comercialización de PERSONAS para un determinado objetivo.

Volviendo a Moon, la interpretación del protagonista consigue transmitir la crisis de identidad y la incomprensión que puede provocar la multiplicación de un mismo ser.

Apenas hay actores secundarios, el más destacado es una máquina que se comunica con él y le ayuda, además de controlar que todo esté correcto y no se descubra nada. Este secundario aporta cierto sentimentalismo, pues hay un juego constante entre la relación hombre-máquina-sentimiento.

Los planos son de tipo estándar, los colores blancos y grisáceos, que aportan frialdad. Apenas hay música, aunque sí algunos sonidos de índole futurista.

El estilo de la película, como vemos, es austera, pero el contenido está lleno de situaciones extremas sentimentalmente hablando.

En definitiva, una película para ver, en la que dirección, guión e interpretación consiguen su clímax cinematográfico.




 
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